Para quienes amamos los caballos una de las cosas más placenteras es salir a pasear a caballo con tus seres queridos ó amigos a un bello lugar. El tener esa comunicación con la naturaleza que te desliga de la vida moderna que hoy tenemos, crea un sentimiento difícil de explicar para quien lo ha vivido. El llevar la plática paso a paso, avanzando entre caminos, cerros, árboles y arroyos, abriendo y cerrando puertas de potreros entre bromas, para luego encontrar los espacios en que se puede practicar un galope largo y para los gustosos de la velocidad soltarle la rienda y jugar unas carreras por diversión, donde lo importante es el camino que se va recorriendo, muchas veces sin ser importante hacia donde vamos, hace que estemos pensando y esperando toda la semana ó semanas para volver a vivir esos momentos.

Además de éste tipo de cabalgatas de amigos están aquellas que se planean por meses que están rodeadas de eventos cívicos y sociales, organizadas por instituciones privadas ó gubernamentales y se convoca a la población abiertamente para conmemorar muchas veces eventos históricos de los pueblos.

En todos los casos siempre deseamos finalmente que el resultado sea terminar la cabalgata sin que haya habido accidentes que lamentar. Ya que donde se mezclan caballos y situaciones sorpresivas, jinetes y caballos inexpertos, garañones, consumo excesivo de alcohol etc. aumenta mucho la posibilidad de llegar a tener éste tipo de eventos.

Para disminuir todos los problemas ó accidentes potenciales existen una serie de medidas y recomendaciones que se pueden dar y llevar a cabo.

Procura tener a tu caballo en forma con ejercicio frecuente y en el caso de cabalgatas más largas, entrena a tu caballo con tiempo tomando en cuenta la distancia y los días de la duración de la cabalgata a la que vas a asistir; el caballo que se le ha preparado tal como lo hace un atleta antes de una prueba importante, podrá terminar en excelentes condiciones. Es muy triste ser testigo de la muerte de un caballo al que se le llevó sin haberse preparado a cabalgatas extenuantes, a veces de varios días y de cientos de kilómetros.

Revisa también que no esté enfermo, inflamado de las patas ó que no tenga heridas ó mataduras en zonas como el lomo y en el área del cincho por las que sea mejor no llevar a tu caballo. Los cascos y el herraje merecen atención especial, buscando que las herraduras tengan todavía vida útil para la cabalgata. Lleva herraduras extra y clavos para en caso de perder una herradura en el trayecto.

El equipo deberá estar en excelentes condiciones; aquí se debe empezar por alistar y revisar la montura, los sudaderos ó caronas, pecheras y bragueros en caso de caminos escarpados, almartigón, sogas etc. Dentro del equipo incluiremos también revisar las condiciones del vehículo y el remolque en el que se transportarán si es necesario. Al caballo se le deberá dedicar el tiempo necesario previo para enseñarlo a subir al remolque en forma tranquila, para evitar el tan común y equivocado momento de subir al caballo con violencia, jalones y sogazos.

El número de días de la cabalgata definirá si es necesario que llevemos alimento para nuestros caballos, el cual deberá ser el mismo que hemos estado suministrando a nuestro caballo. En caso de saber que va a haber disponibilidad de un alimento distinto, deberemos ir cambiando progresivamente al alimento actual por el que se le suministrará durante la cabalgata para evitar cólicos por cambios bruscos de alimentación. El agua deberá estar disponible evitando que ingiera grandes cantidades de agua después un trayecto largo y que esté aun caliente por el ejercicio. Se recomienda se le permita tomar en pequeñas cantidades en varias ocasiones con lapsos de tiempo intermedios hasta que regule su temperatura corporal.

Realiza con anterioridad un trabajo de desensibilización a situaciones, objetos y ruidos extraños que pudieran encontrarse en el camino tales como llantas tiradas, bolsas de plástico, lonas, ruidos de autos, caminar sobre pavimento, pasar arroyos etc. además es importante estar primero atento a el lenguaje corporal de tu caballo que a la plática y convivencia con los amigos para prever situaciones peligrosas, ya que los caballos mediante su movimiento de orejas por ejemplo, nos avisan si el caballo está relajado, si tiene miedo , si está atento etc.

Si se llevan niños ó jinetes inexpertos a las cabalgatas, asignarles un caballo experto sería lo recomendable y que vaya acompañado durante el trayecto de un jinete experimentado que le vaya cuidando de posibles peligros.

El consumo de alcohol se ha vuelto una situación que se presenta equivocadamente con mayor frecuencia, tal vez por situaciones de comportamientos inducidos por la publicidad a la que estamos siendo bombardeados. Esto debe ser evitado en todo lo posible durante la cabalgata y dejar ese momento para el final del día.

La distancia entre caballos se debe cuidar para evitar recibir una patada, poniendo especial atención a los garañones quienes son impredecibles y por naturaleza pueden ser los más peligrosos en esos casos. Se usa que cuando hay caballos que puedan patear, se les amarra un listón ó moño rojo en la cola para que los cabalgantes no se acerquen a él, pero lo recomendable es que no se lleven caballos con ese comportamiento a cabalgatas, se debe trabajar con ellos con anticipación y cuando sean seguros integrarlos a las cabalgatas.

Por último al terminar de cabalgar, atiende primero a tu caballo brindándole la bebida, alimentación, limpieza y hospedaje adecuado. Dale el trato y cuidado digno del gran compañero de camino y de vida que es.

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