El invierno está caracterizado por la presencia de condiciones atmosféricas adversas para los animales como son: bajas temperaturas, exceso de humedad y precipitaciones, suelos inundados, nieve, etc., formando diferentes factores para la presencia de ciertas enfermedades
Las instalaciones en el campo (alambrados y postes se deterioran con mayor facilidad) las condiciones de la caballerizas, el cuidado del animal en la caballeriza, su limpieza, el aire que respiran, la necesidad de ejercicio diario, el mantenimiento de la estructura y salud de los cascos etc., demandan durante esta etapa una preocupación extrema.
Alteraciones del pie: en las condiciones atmosféricas y ambientales que caracterizan al invierno, la ranilla suele reblandecerse, se contamina con determinados microorganismos y está caracterizada por las siguientes alteraciones:
a) Presencia de un olor putrefacto debido a la existencia de tejido muerto.
b) Descarga de una secreción negruzca debida al crecimiento bacteriano y originada por el exceso de humedad.

Lesiones en la cuartilla: los animales que permanecen un tiempo prolongado con los miembros en contacto con la nieve, el agua, el hielo y como consecuencia de las bajas temperaturas reinantes, sufren una alteración en la piel situada en la parte posterior de la cuartilla.

Lesiones en la piel: el tegumento que recubre la zona del dorso y del lomo presenta una alteración causada por un hongo, esta caracterizada por presentar una lesión de naturaleza húmeda y acompañada por la presencia de costras. Estas al ser desprendidas dejan una zona con falta de pelo y con forma redondeada.

Alteraciones nutricionales: la alimentación ocupa un lugar preponderante y sufre importantes cambios durante esta estación:
1. Las pasturas tienen un crecimiento irregular durante el año, en esta época muestran una menor elaboración de alimento.
2. Las necesidades o requerimientos de calorías por parte de los caballos son mayores
3. Las deficiencias nutricionales deben ser solucionadas con el aporte de un suplemento o complemento, para equilibrar la diferencia existente entre lo que brinda el campo y las necesidades del animal.

Aporte de agua: los caballos, inclusive en épocas invernales, necesitan tomar agua a voluntad. El agua es indispensable en el equino, normalmente ingieren una cantidad estimativa y variable de 20 a 60 litros al día. En invierno, y ante la existencia de heladas en el campo, puede ocurrir que la superficie del bebedero se encuentra congelada, es conveniente recorrer el campo por lo menos dos veces al día y proceder a romper el área helada.

Pérdida de peso: Si el aporte de agua y alimentos no es el correcto el caballo tendrá que recurrir a sus reservas corporales, con disminución de peso y deterioro del estado general. La observación de la pérdida de peso de los equinos en el campo es difícil porque el pelo es mas largo ocasionando confusiones y fallas en el momento de la estimación cuantitativa del estado de delgadez.

Enfermedades del aparato respiratorio: durante el invierno sufre las consecuencias del clima, existe mayor sensibilidad al respirar ciertos elementos presentes en el ambiente que le originan diversas alteraciones y ciertos microorganismos suelen superar las defensas de los caballos. La enfermedad respiratoria se expresa mediante la emisión de signos como: descarga nasal anormal o tos.
La inflamación del aparato respiratorio se desarrolla con mayor facilidad en animales predispuestos a una menor respuesta inmunitaria, como los potrillos o la vejez de ciertos caballos.
Es trascendental conocer si se realizan vacunaciones preventivas y en forma periódica, contra aquellas enfermedades infectocontagiosas que tienen predilección en su accionar por el aparato respiratorio como: influenza, rinoneumonitis y adenitis (también llamada moquillo o papera).
Al constatar una ligera descarga nasal, debe evaluarse la cantidad y el color de las secreciones. La existencia de material purulento, hemorrágico o maloliente, nos indica invariablemente una presencia anormal y debe ser investigada la causa.
La tos es otro signo que puede estar presente, su origen está relacionado con causas infecciosas o no infecciosas. También es importante, observar la existencia de deformaciones en la zona mandibular o por detrás de las orejas, estas se presentan al inflamarse los ganglios linfáticos de esas zonas por el accionar de papera o adenitis.
Conclusiones: una buena protección para esta estación es: alimentación adecuada, protección con vacuna, tratamientos antiparasitarios, buen estado general y vigilancia oportuna.

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