Seguramente muchos de nosotros hemos podido ver los videos de Stacy Westfall y Lorenzo que circulan por internet y que nos dan una verdadera demostración de lo que es tener control de un caballo, ya que en ambos casos prescinde de riendas o bocados que permitan dirigirlos. No cuentan con más ayuda que sus piernas y el balance de su cuerpo.

Sin embargo, para llegar a este nivel se requiere de mucha preparación del jinete/manejador y entrenamiento del caballo. Los caballos son demasiado sensibles y a la menor señal responden cuando así se les enseña. Por lo tanto, quiero compartirles algunas reflexiones y experiencias al buscar trabajar caballos en libertad y poderles evitar un posible accidente.

Según mi opinión, antes que nada tenemos que definir el caballo que se preste para hacer una demostración de este tipo, su perfil es el siguiente: Se requiere un buen carácter y un temperamento de bajo a moderado (si tienen oportunidad revisen en las anteriores ediciones de la revista cuando hablamos del eneagrama y la equinalidad). Funcionan muy bien los machos o hembras alfa o dominantes, obviamente con un buen manejo de liderazgo y control de espacio. Si el caballo no tiene bien definidos estos comandos mejor ni se arriesgue, puede sufrir un accidente.

¿Porqué un caballo “alfa”? la respuesta es porque son muy seguros de sí mismos y generalmente muy tolerantes a movimientos corporales involuntarios. Quedan descartados los caballos de temperamento fuerte, que en cualquier oportunidad o estímulo extraño, buscaran salirse de control.

Si lo que busca es trabajar montados, poco a poco tendremos que ir construyendo un puente de comunicación corporal, donde paulatinamente le iremos dando al caballo la libertad de conducir sus movimientos dentro de ciertos parámetros que deberá tener claramente entendidos. Algo muy importante es tener al caballo con la disposición energética para trabajar correctamente, es decir, si el caballo tiene más de una semana parado y queremos llegar quitándole el freno, nos estaremos exponiendo a un accidente. Por lo tanto, es ideal traer al caballo bien ejercitado de manera que lo tengamos que ir empujando a hacer las cosas. (arriando, como se dice vulgarmente).

Antes de quitarle el freno, póngale un almartigón o gamarra y simule que no trae nada puesto, que su actitud corporal sea la misma con o sin freno, ya que su estado anímico varia con el freno puesto a cuando no lo trae, el lo percibirá.

Es muy importante que cada que el cumpla con lo deseado, Usted lo retribuya con descanso o suspensión del estímulo, más de lo que regularmente lo hace.

Para el caso de los caballos trabajados de piso, es necesario invertir suficiente tiempo establecido las reglas de liderazgo, el dominio del espacio vital y la conducción.

En el caso de los caballos enteros “alfa” hay que tener mucha precaución y sutileza para trabajarlos, ya que al sentirse invadidos podrán responder con ataque (mordidas, manotadas o patadas). Le recomiendo hacerlo con caballos castrados, observe como todos los caballos de Lorenzo son castrados y la mayoría mayores a diez años.

Hablar sobre este tema es muy extenso, sin embargo, espero que con estas recomendaciones Usted pueda establecer una mejor relación con su caballo, explorando los terrenos de esta comunicación biunívoca para muchos desconocida.

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