La Doma Natural

Ing. Jorge Luis González Piñón

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Quienes trabajamos con caballos, ya sea que los usemos para diversión, deporte o trabajo lo más importante es tener un compañero equilibrado, dispuesto y capaz de llevar a cabo las tareas o acciones que le solicitemos.

Un potro antes de ser domado o entrenado es como un lienzo en blanco en el cual se puede hacer una obra de arte o bien ser echado a perder, todo depende de la capacidad, habilidad y conocimientos del entrenador que vaya a iniciar el proceso.

Dentro de las técnicas de iniciación de potros está la Doma Natural de Monty Roberts, quién es un famoso susurrador ( horse whisperer) o amansador de caballos del Estado de California en los Estados Unidos, quién desarrolló su técnica de Join-Up cuyo significado es “Unión” la que desarrolló observando caballos salvajes.

Join-Up consiste en comunicarse con el caballo en su propio idioma, convenciéndolo que nos acepte como su líder.  En él se lleva a cabo la determinación de los roles de cada individuo, es decir, en ella demostramos que tenemos mayor seguridad que él, por lo que debe ver en nosotros un líder y una protección segura  y así unirse al más fuerte.


Esta unión se forma en la cual hombre y caballo trabajan juntos en una relación basada en confianza, respeto y cariño mutuo. Se le piden las cosas al caballo en vez de exigírselas, logrando de esta manera una mayor cooperación.  Es una técnica sin violencia que se usa para amansar, domar y entrenar caballos. Es excelente para resolver problemas de comportamiento y manejo como caballos agresivos, con traumas, que no se suben en remolques, etc. o simplemente para mejorar la relación entre el hombre y el caballo.

Dentro de ésta técnica existen algunos conceptos o recomendaciones que tener en cuenta que son muy importantes en el entrenamiento o doma de los caballos, pues la sicología de los caballos es muy diferente a la de los humanos.

Paciencia: Ellos no usan reloj ni tienen apuro. El caballo no tiene el concepto del horario en su cabeza, vive el momento. Con ellos si actúas como si tuvieras 15 minutos, tardarás todo el día. Si actúas como si tuvieras todo el día, conseguirás las cosas en 15 minutos.


Confianza: Tiene que ser mutua. El caballo doméstico piensa de la misma manera que el primer Equus caballus.  Ellos son presa. Nosotros uno de sus predadores. Es más que lógico, que un potrillo pelee por su vida  la primera vez que un humano lo captura. Para amansarlos, debemos demostrarles que no estamos ahí para comerlos. Debemos mostrarles que pueden confiar en nosotros. Estamos para formar un equipo en el que el hombre es el líder y en el que los dos colaboran para el bienestar del otro. Una vez formada la unión debemos ser justos, honestos y debemos confiar en ellos. Si confiamos en ellos, confiarán en nosotros.


Liderazgo: A través del Join-Up o Unión logramos establecer con el caballo una relación en la que nosotros somos los líderes. Al líder se lo respeta, por lo que no debemos dejar que se nos falte al respeto o que el caballo ocupe el lugar de líder, pues puede ser peligroso para nosotros. Seamos líderes y no defraudemos. Actuemos con seguridad y nos seguirán.


Calma: Los caballos imitan el comportamiento de sus compañeros. Por ejemplo si vamos cabalgando tranquilamente en grupo y un caballo de repente pega un salto, espantándose de algo, todos los otros caballos también se asustarán sin siquiera saber porque. El caballo al ser presa tiene un mecanismo para aumentar la adrenalina en la sangre, mucho más sensible que el nuestro que somos predadores. Lo necesitan para poder reaccionar a tiempo e huir cuando son atacados. Cuando al animal le aumenta adrenalina en la sangre, él no piensa, actúa y huye. Es imposible tratar de enseñarle algo a un animal asustado. Si la adrenalina sube, el nivel de aprendizaje bajará. Si la adrenalina baja, el nivel de aprendizaje subirá. El caballo se comunica a través de relajación y tensión de músculos. Si nosotros estamos tensos ellos lo observarán. Son expertos en leer el lenguaje corporal. Parece que leyeran la mente, pero lo que leen es nuestro cuerpo y el cuerpo refleja lo que pasa en la mente. Son muy sensibles.

Como dice Monty Roberts …”Descubrí que si yo doy una respiración profunda y ruidosa como un suspiro, mostrando que estoy relajado, ellos se relajarán y suspirarán. A partir de ese momento podré enseñarles algo. Si respiramos tranquila y profundamente el caballo se tranquilizará. Hay que tratar de mantener el ritmo cardiaco normal. Ellos lo sienten. El caballo se comunica a través de relajación y tensión de músculos “


Castigos: No hace falta castigar para corregir. Con causar incomodidad es suficiente. Si por ejemplo, un caballo se niega a hacer algo que le pedimos, dejémoslo que explore la posibilidad de negarse pero hagamos lo que él eligió en algo incómodo para él, poniendo nuestra opción como la más fácil. Pronto aprenderá que es más fácil hacer lo que le pedimos y lo hará sin dudar.


Terminar bien: En el momento en el que el caballo entendió lo que le pedimos y lo hace bien, suspendamos. No seamos ansiosos y queramos pedir que lo repita. Se hartará. Si terminamos bien y lo felicitamos se quedará con ganas de más.

Teniendo un potro que nos considera su líder en el que confía y se siente protegido, será mucho más fácil pasar al proceso de iniciar la doma al de dar rienda para el uso al que lo queramos destinar.

Este proceso de dar rienda también tiene que ser conducido con las mismas bases de liderazgo y comunicación mencionadas en la Doma Natural, lo que nos permitirá entrenarlo con menos riesgo para ambas partes y mayores posibilidades de obtener éxito.

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