Cuando asistimos a un espectáculo con público donde se presentan caballos, ya sean artísticos, deportivos, desfiles, cabalgatas, por mencionar algunos, es cuando los vemos realizar diferentes suertes o actividades de gran belleza con impresionante habilidad, velocidad y fuerza, siempre haciendo un perfecto binomio con su jinete, en quien el equino deposita toda su confianza. Este tipo de espectáculos nos parecen algo casi mágico, por la sencilla razón de que a pesar de que hay tantas situaciones o elementos que podrían o deberían asustarlos (por ejemplo, desde ruidos estridentes, música, hasta banderas, luces, sombras, y diversos objetos como paraguas, bolsas de plástico, entre otros), que los caballos por naturaleza podrían percibir incluso como un peligro de muerte, pero no es así, ya que en ese momento ellos lucen relajados, por lo que no podemos dejar de preguntarnos sobre su entrenamiento y cómo es que lo lograron.

Desensibilización en caballos

Para responder lo anterior, la respuesta la encontramos al estudiar la psicología de los equinos, quienes son criaturas que son presas en la naturaleza, con finísima capacidad sensorial y de rápidos reflejos que cuentan con instinto de huida y que gracias a que además tienen la capacidad de ser desensibilizados (esto es, a aprender aquello que es peligroso y lo que no representa peligro alguno), los caballos han podido ser entrenados y formar parte de la historia humana en sucesos que van desde guerras, trabajo y transporte, hasta actividades como el deporte o simplemente como compañía, a través de los tiempos.

Es por esta capacidad de aprender mediante el proceso llamado “desensibilización” que es posible acostumbrar a estos nobles animales a cualquier cosa. Por ejemplo, si se expone a un caballo a algo que le causa miedo, pero a la vez se le da tiempo para que se dé cuenta que no va a hacerle daño, lo que va a ocurrir es que empezará a aceptarlo e incluso llegará el momento que se consiga que lo ignore completamente. Es posible que hayamos visto a un grupo de caballos suelto en la pradera y de repente, al aparecer una bolsa de plástico, ellos reaccionen huyendo como si hubieran visto un depredador; ahora bien, si esa bolsa permanece ahí, con el paso del tiempo aprenderán que se trata de algo inocuo y luego podrán pastar junto a ella sin prestarle la menor atención.

El ejemplo anterior sirve para ilustrar que ese mismo proceso puede ser usado para desensibilizar a nuestro caballo exponiéndole a cosas que le dan miedo, pero siempre y cuando le demos el tiempo que necesite, terminará por darse cuenta que no representan peligro alguno. Muestra de esto se da en las etapas iniciales del entrenamiento y doma, ya que lo que se busca es enseñarle al ejemplar lo siguiente: que el humano, la soga, el almartigón, la montura, el freno y demás, no representan riesgo ni peligro para su vida y que con el tiempo se pueden volver parte de su vida diaria.

Métodos de desensibilización

Para hacer que un caballo sea más seguro, valiente y que confíe, es recomendable hacer sesiones de desensibilización, dedicando un tiempo aparte en un entorno controlado y seguro donde se le pueda exponer a objetos, situaciones y ruidos que le atemorizan, haciéndolo de forma suave y progresiva y desensibilizarlo lentamente, conociendo qué es lo que asusta y conocer su manera de reaccionar para planear su entrenamiento.

Algunos de los elementos claves para desensibilizar a un caballo son: utilizar la distancia, repetir la exposición, hacer asociación y refuerzos positivos, así como empezar y avanzar, pero poco a poco. El punto relativo a utilizar la distancia se refiere a que en todos los objetos o elementos aterradores para el caballo siempre habrá un espacio en el que se sientan seguros. Entonces se debe empezar a una distancia donde esté relajado y poco a poco acercarlo, dándole el tiempo que sea necesario; así, sin haber un tiempo límite y con mucha paciencia, sólo observando sus expresiones corporales y tensión de la cuerda, se podrá ver en qué punto está relajado y se podrá avanzar hasta estar junto al objeto.

Por otra parte, al ser neofóbicos (esto es, que se tiene miedo o desconfianza a lo nuevo), los caballos necesitan ser expuestos a las situaciones u objetos en repetidas ocasiones, por lo que hay que tomarse el tempo para exponerlos a ellas las veces que sea necesario de manera segura y no amenazadora, hasta que sea una situación muy conocida. Con respecto al elemento que busca usar el refuerzo y asociación positiva, es importante encontrar la forma en que el caballo asocie algo positivo con el objeto de su temor, ya que de esa manera lo aceptará más rápidamente. Por ejemplo, si le da miedo entrar a un lugar o remolque, es buena idea ofrecerle alimento en ese lugar para que lo relacione con algo positivo y, con el tiempo, pueda entrar entusiasmado.

Otra manera es acariciarle o frotarle con el objeto que le causa temor (como sería el caso de una bolsa, lona, sudadero, u otro), acercarle poco a poco dicho objeto y llegar incluso a acariciar todo su cuerpo con él, haciendo varios pausas hasta que se vuelva un estímulo agradable. Como elemento complementario es hacer que los ejercicios y avances vayan de lo pequeño a lo grande, esto es, que si al caballo le da miedo pasar por el agua, empecemos por pasar un pequeño charco (nuevamente poco a poco, sin castigar ni mucho menos lastimar), hasta que con el tiempo pueda cruzar un río. Para realizar grandes saltos sobre obstáculos, tratemos primero de pasar por encima de un palo tirado en el suelo, para que pierda miedo al objeto y gradualmente, con su capacidad atlética, seguramente llegará a realizar grandes acciones.

Es importante comentar que lo que un caballo aprende al verlo o sentirlo de su lado derecho, no lo aprende su lado izquierdo, por lo que se le debe desensibilizar a ambos lados. Las acciones para enseñarle o desensibilizarse a un lado deben realizarse para ambos lados.

Con respecto a los ruidos altos y sonidos inusuales, los caballos poseen un oído muy sensible, pero como en todos los estímulos, pueden ser entrenados o desensibilizados a ellos, de esta manera se puede comprender cómo en las guerras y en los cuerpos de policía, la gente puede usar armas de fuego mientras los monta. Al igual que con los objetos visibles, ellos se desensibilizan a los ruidos exponiéndolos a ellos repetidamente y desde una distancia a la que se sienten seguros. Si estamos entrenando a nuestro caballo para acostumbrarse a un ruido en particular, debemos empezar repitiendo el ruido a un ritmo muy regular: los caballos son criaturas rítmicas; también es buena idea iniciar el ruido a volúmenes bajos, para después aumentarlos gradualmente hasta los volúmenes deseados.

Éstos son algunos fundamentos e ideas para iniciar o llevar a cabo la desensibilización en equinos que se presentan en eventos con público, pero claro, es importante tener siempre la asesoría y apoyo de un profesional para evitar accidentes que lamentar.

Bibliografía

Wood, Perry . Un caballo a prueba de bombas. Guias ecuestres ilustradas . Ed. Hispana Europea.

Ramirez Kohler , Francisco. La desenbilización y la inteligencia del caballo. Publicado en www.caballo.tv

www.prpoliciamontada.webs.com/entrenamientosequinos.htm

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