Entrenamiento en el piso y comunicación con los caballos

Ing. Jorge Luis González Piñón

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El entrenamiento de los caballos inicia desde el momento mismo del nacimiento del potro y se realiza durante toda la vida del mismo, donde en cada etapa de su vida se debe tener un programa adecuado en base a sus capacidades físicas y mentales para poder ir desarrollándolo de manera progresiva sin exigirle acciones que lo dañen.  Es recomendable que éste adiestramiento sea realizado por profesionales  en técnica de doma natural o racional, los cuales conozcan y se basen en la etología equina, que es  la ciencia que estudia el comportamiento de los equinos en diferentes situaciones  tanto en libertad, confinamiento , entrenamiento, etc.  Este conocimiento le permite a dos seres que piensan de tan diferente manera, relacionarse,  comunicarse e interactuar para  poder realizar actividades donde se crea un lazo o comunicación clara.

La idea antigua y tradicional equivocada de doma y que ha sido heredada, es que al caballo había que doblegarlo, vencer su voluntad mediante violencia y  maltrato, el caballo debía entender quién es el amo. Esto sólo logra tener animales, maltratados y temerosos y que se van haciendo cada vez más insensibles a las ayudas como el freno , la pierna y  la espuela y a los que hay que estar poniendo cada vez castigos cada vez más bravos para poder controlarlos .  Por otro lado el desarrollar el adiestramiento basado en la comunicación, permite tener caballos dispuestos y contentos de trabajar y aprender y que es la diferencia entre tener un caballo campeón de rienda, lazo, charrería, barriles etc. o echarlo a perder por entrenarlo mal.

Existen un gran número de ejercicios que se le enseñan en el piso antes de ser montado para comunicarse con él, así como para desensibilizarlo y para sensibilizarlo.

  Sabemos que por su condición de presa en la naturaleza, los caballos están siempre atentos a situaciones que a su parecer pueden poner en riesgo su vida y por lo cual su primera reacción es huir a toda velocidad hasta estar a una distancia que consideran estar a salvo. Por lo que debemos enseñarlo a no temer de nosotros y de los objetos que usamos para su cuidado, limpieza, monta etc. Es aquí donde entra la desensibilización, que es un proceso que le enseña al caballo a no entrar en pánico cuando se expone a ciertos objetos y situaciones. Estos objetos o situaciones pueden ser tan sencillos o de la vida diaria de la gente como las bolsas de plástico, las banderas, los paraguas , animales, el ruido de los vehículos, la música a volumen alto en bocinas, graderío lleno de gente etc.  

Sensibilizarlo por otro lado es el proceso mediante el cual logramos que el caballo esté tranquilo, atento y disponible para realizar el movimiento que queremos en el momento que se lo pedimos.  Se busca que si deseamos que esté sin moverse y tranquilo, lo esté, pero que en el momento que necesitamos que se mueva y reaccione en un evento o competencia en la forma y velocidad deseada.  Para ambos procesos existen ejercicios y procedimientos específicos.

El inicio del adiestramiento es fundamental y se debe dar desde el nacimiento y consiste en que el potro acepte nuestra presencia, que permita que se le toque en todo el cuerpo, levantar patas y manos, cepillarlo, que permita ponerle el almartigón, exploraciones veterinarias y manejo del herrador.

Un segundo paso es de sensibilización y que es enseñarle a Cabrestear, lo cual es  conducir a nuestro caballo con la ayuda de un almartigón y una cuerda  jalándolo hacia donde deseamos, enseñándolo a seguirnos con disposición y respetando el espacio que ocupamos, esto es no echándose encima, ni adelantándose, ni atrasándose, caminando ligeramente atrás y a un lado, obedeciendo la orden de avanzar y parar.   Posteriormente y ya alrededor de los 18 meses de edad en adelante, es muy útil como base para su adiestramiento, el enseñarle a dar picadero o  cuerda, esto es hacer dar círculos al caballo con una cuerda amarrada al almartigón con las órdenes dadas desde el piso por su entrenador quien permanece al centro del círculo, lo cual  ha sido usado por siglos para que el caballo libere el exceso de energía antes de montarlo.   Este ejercicio se le debe dar inicialmente para enseñarle a obedecer la orden de avanzar a los diferentes aires de caminar, trotar y galopar a ambas manos o lados, evitando excederse al  hacerlo dar interminables vueltas lo cual lo fortalece físicamente  pero mentalmente lo debilita y será un ejercicio que después  el caballo no desee realizar. Para  evitar esto es suficiente que el potro dé máximo 5 o 6 vueltas por lado, se da la voz de wooo  y se busca que el potro pare y se atrae con la cuerda hacia uno, donde se le permite descansar y se le acaricia, luego se debe dar picadero hacia la mano contraria de la misma forma terminando con la voz de wooo, atrayéndolo y permitiéndole descansar.  Con éste sencillo ejercicio se logran varios objetivos importantes, el primero es iniciar la comunicación hombre-caballo, donde el hombre fija su posición como el líder o alfa de la manada, y donde el caballo acepta ese liderazgo y aprende a obedecer órdenes,  y que además buscará estar cerca de su líder  pues se le permite descansar y se le acaricia por lo que se siente seguro y confortable, que es lo que por naturaleza busca.  En éste ejercicio además aprende balance a trote y galope a ambas manos y se introduce la palabra wooo para enseñarlo a parar con la voz.

Otros ejercicios de desensibilización buscan el acostumbrarlo a pasar por ríos, por encima de lonas, así como estar en eventos con ruido y público etc. Este proceso debe ser gradual y con mucha paciencia, sin apurarlo, pues con los caballos si se actúa con prisa se tarda más tiempo, en cambio si se hace sin prisa el avance seguramente será mayor.

En cuanto a otros ejercicios de sensibilización, lo que buscamos es dominar al caballo con los ejercicios en el piso, es que el caballo mueva sus patas, que camine hacia enfrente, hacia atrás, pasos de lado o de costado, giros en las manos, y giros en las patas. En la manada quien hace que los demás se muevan a su voluntad es el líder y al momento de realizar los ejercicios, el caballo adquiere el respeto hacia nosotros de su líder. Una vez que el caballo puede hacerlos de manera consistente y relajada a voluntad de su entrenador y líder, causará que en el momento que inicie su entrenamiento en la rienda y se le ponga la silla pueda realizarlos de manera mucho más rápida y con menos estrés en el entrenamiento.

Entre más creativo sean los procesos de sensibilización y desensibilización en el piso se logrará tener un caballo más equilibrado y sólido. 

Para tener mejor comunicación se debe buscar hacer fáciles y confortables  las cosas que queremos e incómodas y difíciles lo comportamientos que no queremos de los caballos.

Buscar las mejores formas de entrenar y comunicarnos con nuestro caballo debe ser una búsqueda para quienes estamos en el medio de los caballos.  El entrenamiento en el piso es un método muy útil para lograrlo.

 

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