El entrenamiento de caballos difíciles.

Ing. Jorge Luis González Piñón

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Hoy al iniciar a escribir éste artículo sobre el entrenamiento de caballos difíciles, recordé las épocas de la niñez en los viajes con mi padre y mi padrino en el rancho, preciosos momentos cuando había que salir a cabalgar para revisar el ganado, cercos etc. donde tanto ellos como los vaqueros montaban su caballo de estima y a los niños y en ocasiones a los invitados con poca experiencia les seleccionaban aquellos caballos más mansitos que consideraban no peligrosos, que en muchas de las ocasiones eran caballos viejos ya acostumbrados a las largas jornadas y que difícilmente se asustaban o corrían con cualquier ruido o estímulo. Me acuerdo también de alguna caída por andar de vago galopando con los hijos de los vaqueros en el monte y no haber apretado bien la montura y en otra ocasión en que a mi hermana al pasar por una puerta de alambre, al caballo se le atoró una pata por accidente, se asustó y la tiró lastimándose un brazo. Ningún accidente grave.

Seguramente los caballos que montábamos eran caballos no difíciles y a aquellos que consideraban nuevos o peligrosos eran los que se le pasaban a los arrendadores a amansar y de los que los vaqueros contaban historias de lo reparadores que eran, pero con el paso del tiempo, trabajo  y mucha paciencia pasaban a formar parte de la remuda de ellos para las labores diarias.

Cada caballo tenía un nombre y contaban su historia, de cada uno sabían cómo era y de donde había llegado al rancho, a quién se lo habían comprado, quién se los había regalado o cual era el garañón y la yegua de que habían nacido. Cada uno tenía un carácter diferente y más o menos belleza, habilidad, velocidad, fuerza etc.

Al paso del tiempo he podido saber que cada caballo es un mundo al que hay que entender, que hay que respetar su naturaleza y tener la paciencia suficiente para su doma y entrenamiento para lograr tener un excelente compañero, lo peor que se puede hacer es castigar violentamente.

También aprendí que existen caballos que por su línea de sangre son más dóciles o hábiles, fáciles o difíciles. Hay algunos que desde las primeras sillas son equilibrados y aprenden rápido y otros necesitan cientos de repeticiones para tener el mismo resultado. Por otro lado varios entrenadores profesionales me han comentado que esos caballos difíciles en sus inicios, cuando entienden y se entregan se vuelven de los mejores caballos que puedes tener.

Muchas veces buenos prospectos se pierden pues caen en manos de malos entrenadores que se precian de “quebrantar”  y dominar a los caballos con sus métodos y cada vez más es más claro que los buenos entrenadores logran excelentes resultados aplicando métodos de doma natural y sicología o etología de los caballos.

En el paso del tiempo he tenido y entrenado caballos que desde sus inicios han sido una delicia y otros que han sido un dolor de cabeza, con los cuales hay que tener cuidado pues llegan a ser peligrosos, pues de estar completamente tranquilos se sueltan reparando e inclusive pateando, con todos y cada uno de ellos aprendí que cada uno tiene un tiempo diferente y son sensibles a diferentes cosas  y a pesar de darles las mismas bases de doma, ejercicios en el piso, desensibilización, entrenamiento en la silla etc. cada uno reacciona diferente.

Con esos caballos tan difíciles la principal estrategia debe ser el acercarnos a profesionales que puedan observar, manejar, montar y valorar al caballo y su comportamiento, que prueben diferentes métodos de doma que para ellos han sido en otras ocasiones exitosos.

Es útil también probar diferentes actividades o deportes que puedan ser agradables para el caballo. Ha habido caballos que se presionan o no adaptan para un deporte y al pasar a otra actividad o disciplina son excelentes y encuentran la actividad en la que tienen mayor habilidad y gusto. Analizar las líneas de sangre de tu caballo te podrá ayudar a descubrir su mejor uso alternativo.

Existen muchas razones por las que un caballo puede considerarse o tornarse difícil como son: la genética, sucesos a lo largo de su vida, experiencias traumáticas de doma y manejo, un entrenador sin experiencia que  no supo volverse un líder firme y equilibrado, madurez tardía etc.

En la mayoría de los casos, después de haber sido entrenados o reeducados por un profesional se logran excelentes resultados, pues el caballo con su nobleza llega a entregarse a la obediencia de su dueño, sin embargo el tiempo que lleva obtener esto puede ser de semanas, meses o años, no existe un tiempo establecido y en muchos de los casos esto significa un costo más alto que muchos dueños no están dispuestos a correr.

Si usted tiene o decide adquirir un caballo, sin importar al deporte o actividad al que se le vaya a dedicar, debe primero conocer y aceptar ésta posibilidad de tener que dedicar el tiempo y dinero necesario. Seguramente valdrá la pena.

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