El proceso de la comunicación efectivo se lleva a cabo cuando un emisor trasmite un mensaje que llega a un receptor, quién da una respuesta o retroalimentación, en base al estímulo recibido. Este mensaje en el caso de los seres humanos puede ser el intercambio de sentimientos, opiniones, o cualquier otro tipo de información mediante habla, escritura u otro tipo de señales, los cuales si se envían de forma correcta son entendidos por el receptor y por consecuencia lograrán que se lleve a cabo una acción positiva; sin embargo si el mensaje no llega correctamente habrá una retroalimentación negativa donde la respuesta deseada del emisor no es la correcta y la comunicación no se realiza o se vea terminada.

En el caso de los equinos, quienes son presas en la naturaleza, la supervivencia de la manada, requiere de un constante y efectivo sistema de comunicación corporal silencioso así como ser vigilantes permanentes para escapar de los peligros y predadores. Para poder realizar éste lenguaje los caballos cuentan con un sistema de señales visuales, auditivas, olfativas y el tacto así como una habilidad inigualable para percibirlas aunado a un instinto innato de huida de cualquier peligro, real o imaginario.

En nuestra relación con los caballos, frecuentemente encontramos que muestran reacciones de alarma, que para nuestro entender y con nuestros sentidos menos desarrollados, pensamos que son sin ninguna razón, pero los agudos sentidos del caballo le indican que el peligro puede estar cerca, y su reacción inmediata será huir. Si, como respuesta a este comportamiento, nosotros castigamos al caballo y le causamos algún dolor, entonces le estamos confirmando que él tenía razón al querer escapar, y para la siguiente ocasión que perciba el mismo estímulo, reaccionará con más violencia.

La clave para la correcta interpretación del comportamiento del caballo consiste en entender el mundo desde su perspectiva. Su apreciación del mundo se basa en sus sentidos. La motivación del caballo es buscar la seguridad y la comodidad. Él da por sentado que debe escapar para protegerse si siente algún peligro. Si continuamente respondemos con un comportamiento que le causa dolor, incomodidad o que atenta contra su sentido de seguridad, lo que estaremos generando es un deseo de huida. Es por eso que si el caballo al estar asustado está imposibilitado a huir por estar encerrado o amarrado, esta reacción de escape se manifestará como pánico, un intento violento de huir, o como un comportamiento de defensa como golpear o patear. El hombre, al no percibir la causa, atribuirá este comportamiento como estupidez o perversidad del animal.

Es por lo anterior que para poder tener una comunicación efectiva y una buena relación con los caballos debemos aprender y comprender como es su sicología y como es ése proceso de comunicación, ya que si nuestro caballo no entiende nuestras señales lo que conseguiremos es causar confusión , que provoca conductas como la huida , el miedo o incluso la agresividad. Por otro lado si logramos comunicarnos y relacionarnos de manera correcta lograremos interactuar para realizar actividades donde pareciera que existe un lazo o una comunicación mágica.

El entender cómo son y cómo funcionan sus sentidos nos permite acercarnos más a ese indispensable entendimiento.

Sentido de la vista.- La estructura del ojo del caballo es similar a la mayoría de los mamíferos y es uno de los ojos más grandes de cualquier criatura viviente. El ojo del caballo es del doble del tamaño del ojo humano. Sin embargo la visión del caballo es muy diferente a la nuestra. El ser humano tiene un rango de visión de 180 grados y es binocular, esto porque tenemos los ojos en el frente de la cabeza. La posición de los ojos del caballo es a los lados, al igual que otros animales que son presas, lo que les da visión periférica.

Una diferencia importante es que los caballos tienen tanto visión binocular como monocular. Monocular significa que cada ojo tiene un campo de visión independiente del otro. Con cada ojo el caballo puede ver hacia enfrente, hacia un lado y hacia atrás. El campo de visión en cada lado puede ir de 130 a 140 grados para una suma de 260 a 280 grados de visión monocular. Visión binocular significa que cada ojo provee una imagen que es superimpuesta para crear una sola en tercera dimensión. Para tener una visión binocular efectiva el caballo debe poder mover su cabeza y cuello en forma libre. El campo binocular del caballo es del frente de la cabeza y va de 75 a 95 grados. Este rango sumado al de la visión monocular nos da un campo de visión total de 345 a 355 grados, dejando sólo de 5 a 15 grados de puntos ciegos localizados justo en el frente y la parte de atrás del caballo. Es por eso que cuando un caballo está pastando y moviendo su cabeza de un lado a otro, tiene virtualmente 360 grados de visión.

Tomando en cuenta la visión monocular, debemos mostrarle al caballo cada cosa a ambos lados del caballo, no asumir que si ya vio un objeto con un lado, lo aceptará el otro lado. Es por eso que al trabajar rutinariamente debemos hacerlo a ambos lados del caballo.

Por otra parte debemos saber que existe un momento o punto de transferencia de la visión binocular a la visión monocular, como ejemplo: al ir aproximándose a un lugar u objeto que se encuentra a un lado de camino a no mucha distancia, si no se le permite cierta libertad con la rienda para flexionar el cuello para que pueda enfocar bien el objeto de frente con la visión binocular y se le restringe con la rienda muy corta y ajustada hacia enfrente , el caballo puede no haber identificado correctamente el objeto y al pasar el objeto de lado pasa a a la visión monocular, sintiéndose confundido o asustado y desear reaccionar negativamente, reparando o huir. Sabiendo esto la sugerencia es permitir al caballo que a medida que se está acercando a un objeto o lugar permitirle llevar el cuello y rienda libre para que pueda enfocar bien el objeto con la vista binocular y lo perciba correctamente sin asustarse al pasar a la monocular, evitando malos momentos o accidentes.

Otro conocimiento importante sobre la visión de los equinos que nos permitirá entenderlos y comunicarnos mejor, es saber que su capacidad de adaptación a los cambios de luz a oscuridad y viceversa es menor a la de los humanos, esto es, que les toma más tiempo ajustar su visión que el que nos toma a nosotros. Un claro ejemplo lo vemos cuando deseamos subirlos en un día soleado a un remolque cerrado y oscuro, el caballo seguramente se detendrá en la entrada del remolque esperando unos pocos segundos a poder ver que hay adentro, de tal manera que no se está negando, pero si no sabemos esto, podemos pensar que se está reusando y reaccionar con él de forma equivocada, obligándole con golpes a subirse lo que sólo generará que relacione el remolque con golpes y una situación de peligro, por lo que buscará huir, pararse de manos etc., situación que se hubiera evitado si sólo le permitimos un tiempo a adaptar su visión a el cambio drástico de iluminación.

Para explicar los demás sentidos de los caballos: audición, olfato, gusto y el tacto y ejemplificar como su comprensión nos ayudará a comunicarnos con ellos, continuaremos con la segunda parte de éste artículo en el próximo número de Mundo Equino.

Bibliografía:

http://argos.portalveterinaria.com/
Señales de comunicación de los caballos y su uso intraespecífico.

http://www.caballo.tv/psicologiacaballoramirez.html MC Francisco Ramirez Kohler.

How to think like a Horse. Cherry Hill. 2006. Storey Publishing.

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