En la primera parte del artículo “Como comunicarme mejor con mi caballo” se explicó la importancia de que los seres humanos busquemos estudiar, entender e interpretar el comportamiento de los caballos y su sicología, para ver el mundo desde su perspectiva. La clave para la correcta interpretación del comportamiento del caballo consiste en entender que su apreciación del mundo se basa en sus sentidos. La motivación del caballo es buscar la seguridad y la comodidad. Él da por sentado que debe escapar para protegerse si siente algún peligro. El entender sus sentidos y cómo funciona nos permite acercarnos más a ese indispensable entendimiento.

Como primer punto explicamos el sentido de la visión del caballo, donde la estructura del ojo del caballo es similar al de la mayoría de los mamíferos, siendo el ojo del caballo del doble del tamaño del ojo humano. Sin embargo, la visión del caballo es muy diferente a la nuestra pues tienen visión tanto monocular como binocular, una diferente adaptación a los cambios de luz y a la oscuridad, así como a la profundidad de las cosas.

En lo referente al sentido de la audición podemos comentar que los caballos están provistos de orejas móviles, las de mayor movilidad de todos los animales domésticos; las cuales además de usarlas como un medio de comunicación, expresión de sentimientos y mensajes, les permite identificar con exactitud la dirección de donde viene un sonido, tal como sucede cuando está pastando y oye algo a la distancia, deja de pastar, levanta la cabeza y echa sus orejas hacia enfrente oyendo e identificando el tipo de sonido. Si el sonido es clasificado como no peligroso simplemente regresa a pastar, pero si se considera peligroso causará la huida buscando ponerse a mayor distancia.

Los caballos pueden oír sonidos y percibir frecuencias mayores a las del ser humano y a mayores distancias, aún a varios kilómetros dependiendo del viento.

Los caballos tienen la capacidad de ser desensibilizados a estímulos y sonidos, por lo que se le puede enseñar y acostumbrar a sonidos diferentes y amenazadores al inicio, tal como gritos, música con alto volumen, balazos etc. lo cual les permite ser utilizados para desfiles, cabalgatas y en diferentes actividades demandantes tales como es el caso de la policía montada.

Es por lo que es mejor acostumbrarlos y enseñarlos a relacionar ciertos sonidos, la música, aplausos etc. con expresiones positivas, por ejemplo alimentándolos ocasionalmente bajo éstas situaciones. En algunos hípicos y cuadras se pide a los visitantes no hacer ruido, el resultado de esto es tener caballos miedosos y aburridos, por lo que es mejor que haya ruidos de la actividad normal, de niños, de otros caballos etc.

Existen sonidos de los que muy comúnmente tienen miedo, como sucede en los días con mucho viento, los cuales tienen tantos sonidos juntos que el caballo no puede distinguir, que los ponen muy nerviosos. Los sonidos que se producen al viajar, el vehículo, el remolque, las puertas divisoras, los diferentes ruidos de la carretera en los primeros viajes le producen miedo y ansiedad, la forma de disminuir esto es revisar que las condiciones del remolque y equipo se encuentren en buen estado, así como realizar viajes frecuentes, lo que causará que el caballo se acostumbre, se desensibilice y no perciba como peligroso.

Con respecto al olfato, los caballos tienen éste sentido muy desarrollado y pueden oler mejor que el ser humano e incluso que algunas razas de perros, por lo que puede ocurrir que al andar de cabalgata o paseo se rehúsen a avanzar al detectar algo que perciben como desconocido o peligroso sin que su jinete entienda que está sucediendo.

Esta fineza en su olfato le permite reconocer y evitar las plantas tóxicas, la comida en malas condiciones, así como ser muy selectivo en el agua que consume. En el caso de los caballos que pasan la mayor parte del tiempo en caballeriza el olfato se deteriora, por lo que sacarlo con frecuencia a retozar y soltarlo a pastar por períodos de tiempo largos, además de desaburrirse le permite desarrollar su olfato lo más parecido a lo que sería si estuviera en libertad.

El olfato en el caso de los caballos, es al igual que en los perros, una herramienta para reconocerse. Cuando un caballo está conociendo a otro, o a una persona u objeto, el olfatear es un proceso importante y puede tomar algo de tiempo. En el caso de dos caballos, cada uno quiere saber todo del otro sin permitirle acercarse demasiado. Una vez que realizan éste ritual procederán dependiendo del resultado de la auscultación, a jugar, retozar, asearse mutuamente o si resulta ser un contrincante se buscará ahuyentarlo.

En el ritual de reconocimiento por el olfato incluye el reconocimiento por hormonas en la orina u otros fluidos, lo cual provoca la respuesta de Flehmen. El caballo levanta su labio superior, tal como si estuviera riendo, llevando el aroma o esencia hacia el órgano vomeronasal u órgano de Jacobson. Esta respuesta, que es más común en unos caballos que en otros, es un comportamiento perfectamente normal el cual también puede ser causado por olores de medicinas, perfumes, cigarros etc.

Por último en relación al sentido del tacto, se pudiera pensar que por su tamaño no son sensibles, sin embargo es exactamente lo opuesto. Los caballos poseen gran sensibilidad en todo el cuerpo; aunque varía entre individuos y razas dependiendo del grosor de la piel y el tipo de pelo, pues reaccionan de diferente manera a estímulos como el uso de la espuela, ayudas como las piernas y fuetes.

En general a los caballos les gusta más ser acariciados que las palmadas o las cosquillas. Ellos disfrutan ser frotados principalmente en la frente, el cuello, el pecho, la espalda y el anca, sin embargo toda la piel es muy sensible y el acariciarlos frotando con la mano les resulta muy placentero. Cada caballo tiene sus puntos preferidos, así que se puede experimentar para encontrarlos.

Como les gusta tanto frotarse es común verlos tallarse contra cercos, esquinas de construcciones, árboles, así como entre ellos, frecuentemente por períodos lagos de tiempo en forma rítmica. Este comportamiento puede causar que se arranquen la crin, la cola y que dañen instalaciones. El aseo frecuente y permitirles que se revuelquen puede evitar o reducir éste comportamiento.

Esta característica de sensibilidad al tacto debe ser tomada en cuenta al momento del entrenamiento, ya que no es necesario usar grandes presiones ni castigos para que el caballo aprenda u obedezca. Presiones suaves o ligeras intermitentes son más útiles para para hacer aprender y obedecer al caballo. Al montar nos comunicamos con nuestro caballo por medio del contacto a través del freno en el hocico, nuestro asiento en su espalda y las piernas en sus flancos. Si se entrena a un caballo con presiones ligeras se le enseñará a ser sensible, de manera opuesta si se le entrena con grandes presiones y castigos severos con las espuelas y jalones constantes en el freno lo único que se logrará tener es un caballo insensible y duro del hocico, cuello y hombros.

Debemos buscar que éste conocimiento de sus sentidos, nos permita entenderlos para comunicarnos de mejor manera, lo que nos permitirá ser ese binomio perfecto que todos deseamos.

Bibliografía:

Como aprenden los caballos. Alfonso Aguilar. 2010. Editorial Trillas.

How to think like a Horse. Cherry Hill. 2006. Storey Publishing.

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