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El
transporte de caballos.
El traslado de caballos para participar en concursos o competiciones,
asistir a ferias, visitar al veterinario, o pasar una temporada de descanso
en el campo es cada vez más frecuente. Durante el transporte están expuestos
a muchos riesgos que, con demasiada frecuencia, no se tienen en
consideración. Si se observan algunas normas básicas, se pueden evitar
problemas respiratorios, heridas, cólicos e incluso lesiones de los
propietarios o cuidadores.
Hay que tener en cuenta que los caballos son, por naturaleza, animales de
vida libre cuya principal defensa es la huida y durante el desplazamiento en
un remolque de reducidas dimensiones se ven sometidos a un considerable
estrés que puede tener consecuencias nefastas.
Aunque está claro que no es lo mismo un transporte de 2 horas que un viaje
de 1.200 kilómetros, en cualquier desplazamiento, por corto que sea, hay que
tener en cuenta una serie de puntos de gran importancia que pueden evitar
problemas realmente graves.
EDUCACIÓN
Muchos de los accidentes relacionados con el transporte del animal tienen
lugar antes de que éste haya empezado. El caballo ha de aprender a subir al
remolque y para ello sólo se necesitan cuatro o cinco sesiones, un poco de
experiencia de manejo y mucha paciencia.
Hay que evitar el castigo como estímulo y premiar al animal con algo de
comida una vez ha entrado en el remolque. Hay que prever los transportes: si
sabemos que tarde o temprano tendremos que trasladar a nuestro animal, no
esperemos al último momento para darle unas "clases de remolque."
Cuando se trata de potros, una buena opción consiste en dejar el remolque
abierto y ponerles la comida en el interior. En poco tiempo los animales
habrán perdido el miedo y entrarán sin dificultad.
PROTECCIÓN
Aunque el traslado sea corto, puede terminar con una herida grave sino se
cumplen requisitos mínimos. Es imprescindible que el vehículo sea adecuado y
cumpla la legislación vigente (acolchados, ausencia de salientes, luces de
freno, buena ventilación, etc.).
Es igual de importante proteger al caballo. La parte más sensible son las
extremidades y siempre han de ir cubiertas.
Si no queremos perder el tiempo vendando las cuatro patas, podemos utilizar
unos protectores especiales para el transporte, que son muy seguros y se
colocan en un minuto. Muchos caballos se estropean o lesionan la cola, por
lo que también conviene utilizar un protector adecuado para esa zona.
Si el caballo va a estar en contacto con muchos animales (concursos, ferias)
o si el transporte es muy largo, es importante que esté bien vacunado (al
menos de gripe y tétanos) 15 días antes del desplazamiento.
ALIMENTACIÓN
Si el viaje es largo, el caballo tendrá que comer durante el viaje. Es
preferible no administrar pienso o reducirlo al mínimo y substituirlo por un
forraje de buena calidad y salvado. El caballo debe disponer siempre de una
red con heno para que pueda comer en todo momento y lo ideal sería remojar
todo el.
Aún más importante es que beba con regularidad: incluso en transportes
relativamente cortos pueden aparecer deshidrataciones importantes. También
es recomendable administrar electrolitos cada cuatro horas.
MANEJO
El caballo debe ir atado con una sola cuerda que debe quedar lo bastante
larga para que pueda bajar la cabeza. Si el atado es demasiado corto se
dificulta el drenaje de las secreciones pulmonares y ello, junto con el
estrés que supone cualquier transporte, es el motivo de las pleuroneumonías
del transporte, una de las complicaciones más frecuentes en desplazamientos
prolongados.
Por desgracia, el diseño de la mayoría de los remolques no permite que el
animal mueva libremente el cuello, por eso es muy importante parar cada
cuatro horas y, siempre que sea posible, permitir que el caballo baje del
remolque y pueda comer y beber en el suelo.
Hay que tener en cuenta que TODOS los caballos se estresan durante un
transporte y si no les damos tiempo a relajarse, es posible que no quiera
beber cuando paramos. Hay que tener paciencia. Si esperamos un poco el
caballo se tranquilizará y beberá.
Otra complicación relativamente frecuente son las miosotis (inflamaciones
musculares). Los movimientos constantes del remolque hacen que el caballo,
para mantener el equilibrio, utilice una serie de músculos que no ejercita
de forma habitual y que pueden cansarse en exceso y provocar problemas
musculares.
Por extraño que parezca, se ha demostrado que los caballos mantienen mucho
mejor el equilibrio si viajan colocados oblicuamente y con la cabeza en
dirección contraria al sentido de la marcha del vehículo. También se reduce
el estrés si pueden ver el exterior.
PREVENCIÓN
Es importante llevar siempre a mano el teléfono de nuestro veterinario y
disponer de un botiquín de primeros auxilios. El responsable del transporte
debe aprender a hacer las primeras curas y vendar heridas y a reconocer los
síntomas de una deshidratación.
Si la actitud del caballo se altera, presenta tos o secreción nasal o deja
de comer, lo más prudente es interrumpir el transporte y contactar con un
especialista.
DOCUMENTOS
Aunque no son esenciales para la salud del caballo, hay tener en regla los
papeles del caballo y del remolque y conseguir antes del transporte los
certificados que puedan solicitarnos en el lugar de destino.
SEDACIÓN
Algunos animales necesitan ser sedados para entrar a un remolque o para
tolerar un desplazamiento sin riesgo para su integridad física. Antes de
administrar cualquier fármaco a nuestro caballo es imprescindible consultar
con el veterinario. Él nos aconsejará sobre el medicamento más adecuado, la
dosis y las precauciones a tener con un caballo sedado.
Trabajo publicado en la web ARGENTINA HORSES
Autor: ARGENTINA HORSES
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