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E. Yus, J.C. Corrales y M.L. Sanjuán

¿Qué es la influenza equina?

La influenza o gripe equina es una enfermedad vírica muy contagiosa de las vías respiratorias altas de los équidos. Se caracteriza por tos, conjuntivitis, fiebre de corta duración, flujo nasal, muchos animales afectados cuando se producen brotes, pero nula mortalidad si no se producen complicaciones. Como complicación pueden producirse bronconeumonías, pleuritis, miocarditis y enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

¿Qué virus la producen?

El virus de la gripe equina es similar al que produce las gripes humana, porcina y aviar. Pertenece a la Familia Orthomyxoviridae y al Género Influenza. Existen dos tipos de virus de la influenza equina: el A1 y el A2, si bien el primero se considera que no circula desde 1980. Son muy sensibles a condiciones ambientales y a desinfectantes y detergentes.

¿En qué países está presente la enfermedad?

La gripe equina está presente en todo el mundo, con la excepción de Australia, Nueva Zelanda e Islandia.

¿Cómo se transmite la enfermedad?

Los virus de la influenza equina A están muy adaptados a los équidos y por tanto un caballo sólo puede contagiarse a partir de un animal que esté eliminando el virus, normalmente porque está enfermo, aunque a veces porque está infectado aunque sin mostrar la enfermedad.
Un  caballo recién infectado puede enfermar rápidamente o bien mantener el virus un tiempo antes de enfermar, pero desde el momento en que resulta infectado se convierte en una fuente de contagio para otros animales sanos.
El contagio es casi exclusivamente directo por vía aerógena y se puede producir en caballos de cualquier edad y sexo.
Cuando la gripe aparece en una población en la que nunca había existido la enfermedad, se presenta de forma explosiva, mientras que en zonas en las que es frecuente la enfermedad los casos clínicos son más suaves.
Después de pasar la enfermedad un animal todavía elimina virus durante 3-6 días (y por tanto puede contagiar la enfermedad). Normalmente estos animales quedan protegidos frente a una nueva infección durante unos 4 meses.

¿Cómo podemos saber si un caballo está infectado de influenza?

Los síntomas de enfermedad aparecen de 1 a 3 días después de producirse la infección:

· Tos seca y frecuente.
· Conjuntivitis.
· Fiebre de corta duración.
· Flujo nasal primero seroso, después mucopurulento.

Cuando aparece un brote en una cuadra en la que no hay animales vacunados se afectan casi todos los animales, aunque es muy raro que se produzcan muertes.
Sin embargo los animales enfermos de influenza, si no son debidamente cuidados, pueden sufrir infecciones bacterianas que avanzan hasta el pulmón, provocando bronquitis y bronconeumonías que sí pueden ser graves. Más raramente se producen problemas cardiacos, gastrointestinales y hemorragias pulmonares por esfuerzo

¿Cómo podemos estar seguros de que nuestro caballo tiene influenza?

Los síntomas no nos permiten distinguir la influenza de otras infecciones como la rinoneumonitis infecciosa equina, la arteritis vírica equina, la parainfluenza o las infecciones por rinovirus y adenovirus. No obstante, la influenza es la más frecuente de todas estas infecciones de las vías respiratorias altas, y el tratamiento que debemos administrar al caballo enfermo es el mismo en todas estas infecciones.
Si queremos estar seguros de que la infección que presenta nuestro caballo es influenza, es imprescindible que el veterinario envíe muestras a un laboratorio.


¿Qué tratamiento le podemos administrar a los caballos enfermos?

El tratamiento de los caballos enfermos irá dirigido a la atenuación de los síntomas y a prevenir complicaciones como las bronconeumonías, ya que no hay ningún medicamento que elimine el virus:

· Antibióticos para evitar infecciones secundarias, aunque sólo debiera hacerse en caso de síntomas severos y/o falta de vacunación (ausencia total de protección inmunológica).
· Se pueden administrar antipiréticos, incluso antiinflamatorios no esteroideos si la fiebre es alta.
· Antitusígenos si la tos es seca e irritativa. Si la tos es productiva, expectorantes.
· Mucolíticos y broncodilatadores.
· Es conveniente aislar los animales afectados y que siempre tengan agua a su disposición.

Además tanto los animales afectados como los que han podido contagiarse no deben realizar ningún ejercicio físico hasta 18 días después de finalizar la fiebre.



¿Qué podemos hacer para prevenir la enfermedad?

Debido a la difusión mundial de la enfermedad y al creciente tráfico de caballos, es prácticamente imposible asegurar que la infección no va a llegar hasta nuestros caballos. Por consiguiente es necesario vacunar a los animales con las pautas que ya han sido explicadas anteriormente.
Además, cuando se importan caballos debemos exigir que los animales no hayan presentado signos clínicos en los últimos 6 meses, que el establecimiento de origen haya estado libre de influenza en los últimos 6 meses, que el animal haya sido vacunado al menos 14 días antes del transporte y que en el territorio de destino se realice una cuarentena de al menos 28 días.



¿Qué podemos hacer si aparece un brote de influenza?

La cuadras en las que se presenta la enfermedad debe inmovilizarse hasta 4 semanas después de remitir el último caso clínico, de forma que ningún caballo de la misma pueda entrar en contacto con caballos de cuadras en las que no se hay caballos infectados.
Las cuadras afectadas deberían limpiarse y desinfectarse a conciencia cada día, aumentando la ventilación y destruyendo las camas y alimentos que pudieran estar contaminados.
Además puede realizarse una vacunación de emergencia en las cuadras vecinas, para reforzar la protección de los caballos.

Fuente   www.consultavet.net

 



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