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Las ayudas deben
ser eso, es
decir "ayudas" y
no herramientas
de las que
valerse de forma
permanente, pues
de este modo
corremos un
serio riesgo y
es el de dejar a
un potro "sordo"
ya sea a la
fusta, a la
pierna, a la
voz, etc. Veo
con mucha
frecuencia a
jinetes que
dependen
exclusivamente
de las riendas,
y por extensión,
de la boca del
caballo para
poder conducirlo
y como ya se
habrán dado
cuenta, esto es
un gran error.
Repito, las
ayudas son solo
eso, ayudas, y
son útiles
cuando son
utilizadas en el
momento oportuno
con la
intensidad
justa.
A pocos días de
comenzar a
trabajar con un
potro con este
sistema de Doma
Racional de
Encuentro, es
notable como
obedecen
rápidamente a la
voz causando el
asombro de mucha
gente y esto se
hace de la
siguiente
manera.
Deberán tomarse
algo más de
tiempo hasta
llegar a
conseguir
ennoblecer el
potro y llegar
hasta la
instancia de dar
cuerda, con este
sistema esto se
hace el primer
día con el potro
ensillado. Una
vez en el corral
redondo o en el
picadero donde
usualmente damos
cuerda nos
pondremos a
trabajar con el
potro en este
ejercicio.
Recordemos que
es de suma
importancia
respetar la
pista del potro
y la nuestra.
Esto de dar
cuerda no se
trata de
permanecer de
pie en el centro
del picadero
como si fuésemos
un poste pasando
la cuerda por
encima de
nuestra cabeza.
Ya mucho se ha
escrito sobre
este tema, hoy
día hay maestros
como Victor
Berthold en
Ciudad Real, que
nos explica la
importancia de
este tema para
el desarrollo
futuro y el
comportamiento
del animal. En
otro capítulo
trataremos este
tema con mayor
detenimiento.
Por ahora, como
ya les dije
antes,
respetaremos la
pista del potro
y la nuestra, es
decir, nosotros
también debemos
caminar en el
centro del
picadero
dibujando un
pequeño círculo.
Llevaremos al
potro con una
guindaleta de
unos ocho metros
de largo en la
misma mano a la
que va el
caballo, es
decir, siempre
comenzaremos a
trabajar al
potro a mano
izquierda, y por
ende, nosotros
llevaremos la
guindaleta o
cuerda en la
mano izquierda y
en la mano
derecha
llevaremos el
látigo o la
tralla para
indicarle al
caballo los
cambios, nunca
para pegarle, a
lo sumo la
haremos estallar
en el aire o le
tocaremos los
corvejones
Las primeras
vueltas
tendremos que
dejar que el
potro se
desfogue y luego
irá tomando
cadencia en sus
aires que
dejaremos que
los desarrolle
libremente, es
decir sin
imponerle nada.
Aquí lo
importante es
solo marcarle
con la voz cada
aire que está
llevando con
palabras que
siempre
utilizaremos y
en donde resalte
una vocal, como
por ejemplo:
Arrancar:
vaaaaaamos
Detenerse:
altoooooooo
Paso:
Paaaaaaso
Trote:
Tró!!!!!
Galope:
GalóPPPP
Las diferencias
en estas vocales
iguales están
dadas en la
intensidad y el
tono. La "a" de
arrancar es
fuerte y rápida.
La de paso en
suave, lenta y
larga.
Esto es igual
para las
diferentes "o"
de detenerse y
trote, estas
variaciones de
intensidad y
tono son
captadas muy
rápido por el
potro.
En un principio
las únicas
transiciones que
podemos hacer
con el potro son
las de menor a
mayor velocidad
con la ayuda de
la tralla.
Entonces haremos
estas
transiciones
marcándole
firmemente con
la voz cada vez
que haga un
cambio a mayor o
menor. Aquí no
se trata de dar
ordenes, sino de
que comience a
asociar el aire
que lleva con la
voz que le
hacemos. No es
necesario
hacerlo todo el
tiempo, sino
tres, cuatro o
cinco veces al
principio de
cada cambio.
Como para todo
lo que se
refiere a la
doma de un
potro, no hay
que tener
prisas, y saber
que cuanto más
prisa tenemos
más se tarda en
conseguir algo.
Al cabo de poco
tiempo notaremos
que ya, poco a
poco, podemos
comenzar a dar
ordenes que el
potro comenzará
a obedecer,
lentamente al
principio y cada
vez más rápido.
Cuando cambiemos
la mano, debemos
hacerlo contra
el borde del
picadero sin que
el potro venga a
nuestra pista,
es preferible,
sobre todo al
principio, ir
nosotros a la
pista del potro.
Este ejercicio
también lo
pueden hacer con
caballos mansos,
pero tengan en
cuenta que les
llevará algo más
de tiempo y de
trabajo. De
todos modos
resulta muy
gratificante el
resultado. |